Diseño centrado en el usuario

Usabilidad, experiencia de usuario… son términos en boca de todos los que trabajan en el ámbito del desarrollo web. Para los que los escuchan por primera vez, surge la misma duda que ronda todos los nuevos campos que parecen nacer con el auge de las tecnologías de la información: ¿estamos hablando de algo útil y real, o de otro concepto inventado con la única finalidad de incluir un nuevo apartado en la factura?

UX

No, la usabilidad no es un concepto nuevo; se lleva aplicando desde los primeros inventos, porque su finalidad última no es otra que adaptarse a la persona o personas que lo van a utilizar. Y esta adecuación al usuario final siempre ha sido contemplada, se fuese más o menos consciente de ello. Como lo era también el hecho de que la experiencia fruto de esa interacción determinaría el éxito o el fracaso del producto.

Sin embargo, estos términos han ganado importancia en el área del diseño y desarrollo web en los últimos años. Usuarios con un umbral de paciencia reducido, con menor tolerancia a interfaces poco amigables y una alta tasa de abandono por la facilidad de encontrar un producto que se adapte mejor a sus necesidades, hacen que un buena experiencia de usuario sea clave a la hora de definir el engagement del usuario con la marca, en un mercado ya de por sí saturado de productos commodities.

Experiencia de usuario versus usabilidad.

No son lo mismo, aunque uno dependa en gran medida del otro. La usabilidad cubre un aspecto más reducido, y se refiere a la eficacia y la eficiencia del producto en relación a como es utilizado por el consumidor, mientras la experiencia de usuario cubre otros aspectos de la interacción de éste con el producto, abarcando también el antes y el después de dicha interacción, y la percepción del usuario, más allá de si ha conseguido sus objetivos iniciales. Si bien es verdad que esta experiencia de usuario está influida por otros aspectos, (relación con la marca, precio pagado …) un diseño centrado en el usuario puede ser la clave para definir una experiencia satisfactoria que determine la fidelidad del usuario al producto o a la marca.

El diseño centrado en la experiencia de usuario debe estar presente en todos y cada uno de los pasos del proceso de creación. Un buen diseño inicial no estará completo si no se realizan los test adecuados. De la misma forma que un completo análisis detectará problemas, pero estos serán menores si el punto de partida ha incluido la perspectiva de la experiencia de usuario. Y aunque en usabilidad no se puede hablar de dogmas, en este aspecto la directriz es clara: cuanto antes mejor. Al contrario de lo que se realiza en muchas empresas, los test de usabilidad deben ser una constante a lo largo de todo el proceso, desde el primer borrador hasta el producto final: recuerde que cuanto más tarde en identificar errores, más costosa y problemática será su resolución.

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